jueves 29 de septiembre de 2011
Repetí fiebre cada noche, la fría
cosecha tan verde tan mía.
¿Qué error tan negro hace que te regodées tanto?
No lo veo y me revuelco en sudor
una noche más. La fiebre es cada noche.
El chapoteo evocativo en la celda baja,
en las barras heladas y oxidadas viendo las suelas
que pisan inmundicia y me salpican.
Los claveles embebidos
en agua triste y el vidrio
decolorado y suplicante.
Vetusto es el corazón:
el broncíneo hermano
adentro, en el caparazón.
¿Qué fue de la mirra,
el oro y el incienso?
Tan roto todo,
tan somnoliento.
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