martes 29 de marzo de 2011


Si el abrazo es pisar tus sandalias
es porque quiero en tu caminar
un diálogo de Atenas y Estagira

Y leo y comprendo otra vez el latín
sempiterno que hace tanto me ensañaste,
que apenas hoy puedo balbucear

¡Qué suerte que tuve!
Es suerte entender al menos
un poco que todas
tus palabras me son
Inolvidables.

Roma siempre nos mimó, nos presentó esos cipreses aquella mañana helada de enero que nos recibía envueltos en harapos. Porque así es la sensación. Es rodar con un susto en la Normandía. Es entrar a esa taberna una primera noche lluviosa. Es descubrir mithril. Es correr el tren al final.

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