lunes 6 de septiembre de 2010


Te busco en mi pensamiento, el polvo etéreo al fin, es lo primero que pisamos y lo último que rescatamos. Te he visto a capa y espada entre el barro sanguinolento y el plomo fulminante.

Te he visto como rey justo y venerable, como mi salvador del pronto atropello.

Y el ardiente óxido respiro entre vapores en la desolación y olvido del mundo. Que el mundo siga olvidando, yo no soy el mundo, seré al fin contento cuando lo seas y sonreir será tan corriente.

Danos esa Dios, no nos pierdas. Entre las yermas y resecas piedras castigadas de espinas y colillas la Cruz procede. ¡Ay, un bálsamo!

Y después te recito:

Veo desde dentro el páramo inexplicable
Y las casas derruidas solamente permaneciendo

Las risas vanas y ahogadas,
risas sin contraste, secas como membranas

El sopor ineluctable destina nuestras falanges
El sol tan presente y reinante
Como nunca más ausente

Te veo como un horizonte y luego cerca,
Te abrazo y nunca te soltaría como
éstas mis fibras internas, que
viven tan ligadas a tus entrañas

Que me hablaste de potestades y consejos,
de traiciones, resurrecciones y caídas

Tomaré, si las tomo, solamente tus palabras,
aunque te haya negado como Pedro a mis adentros,
aunque sufra, quiero sublimarme con vos.




Qué bueno que estás un poco más cerca.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Lo que te plazca, aquí: