miércoles 29 de septiembre de 2010


Eso sí que me hace bien. No sé escribir música, así que no, no lo puedo plasmar. Dios y yo somos como viejos amigos, aunque peleados. Uno de los dos desilusiona al otro.

Claro, siempre piensan mal de mí. Igual a veces está bien tener a Dios de tu lado, al fin y al cabo Él es el que me provee las musas. Aunque podría ponerse un poco más de nuestro lado.

Me explota la espalda. Cada tañer inesperado me saca de mi frágil concentración. Me saca como de un tirón.

La puta que los parió.

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