
Trato de elevarme mientras veo marejadas perversas.
En porfía de estruendos suele el matón andar,
tan simple y suculento es su paladar.
Pero gran hijo de puta es, al elegir
la víctima que cargará hacia el fin.
Y ella sin vacilar preferirá morir.
En porfía una vez más, veo al matón violar.
¿Cuántos más van a pasar?
No lo sé, yo también necesito diversión.
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