
Es en mi ríspida clavícula.
Mis horrores en tundra,
mis helados dedos en tierra
Y me domina tu gula.
Muéstrame tus huesos,
muéstrale morir, te sentís morir
Todo el futuro no es mueca.
Mil tempestades
y te darás cuenta.
No soy tu masa informe.
Y tuve tantos odios cansinos
Tu esplendor diáfano
y esa palabra que no,
que no minaré para recordar.
Húndeme más y la pica
silbará desde ahora.
El tejido rasga y Orión
mastica tus cielos.
No habitas mi astrolabio.
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