lunes 31 de mayo de 2010


Es en mi ríspida clavícula.
Mis horrores en tundra,
mis helados dedos en tierra

Y me domina tu gula.

Muéstrame tus huesos,
muéstrale morir, te sentís morir

Todo el futuro no es mueca.

Mil tempestades
y te darás cuenta.

No soy tu masa informe.
Y tuve tantos odios cansinos

Tu esplendor diáfano
y esa palabra que no,
que no minaré para recordar.

Húndeme más y la pica
silbará desde ahora.
El tejido rasga y Orión
mastica tus cielos.



No habitas mi astrolabio.

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