Por Carlos Éufrates.Que profundo siento el deseo de encontrar los altares de la diosa; en este instante de luz de velas, recorro las praderas de duraznos.
Quiero inundar con mis ofrendas, estos altares que Venus adornó con flores y cojines de terciopelo.
Que ilumine la diosa, mi imaginación en este ritual sagrado, que el jadeante silencio se rompa con los aullidos de la loba en celo, que sangre este velo que ante mis ojos tengo, que se encienda el fuego y dure perpetuo.
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